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POR QUÉ LES LLAMAN PLATAFORMAS LOGÍSTICAS CUANDO QUIEREN DECIR POLÍGONOS INDUSTRIALES

«Una reflexión sobre el déficit inversor en nuestra zona» por Eduardo Pérez Barrau

Bajo la fórmula de «plataforma logística» se ha venido realizando en Aragón toda una política industrial orientada a sacar partido de la ubicación geográfica de nuestra región en el ámbito español y europeo. Esta iniciativa pública, no exenta de problemas ejecución y de gestión, ha cosechado cierto éxito en nuestra comunidad aunque, todo sea dicho, de forma desigual.

Por otro lado, en el reverso de esta apuesta del gobierno autonómico por la logística encontramos un progresivo abandono político, y por tanto presupuestario, de otras zonas industrialmente dinámicas de la provincia de Huesca. Un sinsentido que viene a refrendar la inexistencia de una verdadera política de vertebración del territorio y de lucha contra la falta de oportunidades que sufre el medio rural.

Debemos preguntarnos qué principio político rige para incentivar el desarrollo industrial de una ciudad sin favorecer el mismo impulso en otra ciudad vecina. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a la desigualdad de trato entre Huesca capital y la zona del área económica del Cinca (Barbastro, Monzón y Binéfar).

Hoy las plataformas logísticas de nuestra provincia son excelentes polígonos industriales que con mejor (Fraga) o peor (Plhus) ocupación de sus parcelas acaparan todo el interés de los agentes políticos y económicos de nuestra comunidad autónoma.

Por el contrario, y esta es la paradoja, son los polígonos industriales situados entre Monzón, Castejón del Puente y, un poco más allá, Barbastro, atravesados por una autovía de creciente capacidad y por un ferrocarril habilitado para el transporte de mercancías, el único espacio propiamente logístico de toda la provincia.

A tenor de lo dicho deberíamos recapacitar y, en un ejercicio imaginación, preguntarnos que lugar ocuparía Monzón y Barbastro si hubiéramos sido beneficiarios de una pequeña proporción de todo ese dinero público destinado al desarrollo logístico de Aragón: cuantas empresas más estarían ubicadas en nuestra zona de influencia, cuántos puestos de trabajo se habrían creado, cuántos costes se podrían haber evitado las industrias, etc.

Reconozcamos el buen hacer de la ciudad de Fraga en su éxito en la atracción de empresas. Miremos con envidia la ciudad de Huesca con su nueva «zona industrial» (y conectada con carril bici, les suena?). Pero denunciemos ese doble rasero en la política industrial elaborada por el gobierno regional y que desde hace muchos años padecemos.

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