In Barbastro

BARBASTRO, CIUDAD SOLARIEGA

Toni Buil

          Decía Quevedo que su casa solariega era más que las otras porque, al no tener tejado, le daba el sol a todas horas.

          Con la misma ironía podemos asegurar que Barbastro es ciudad más solariega que otras porque a su historia puede sumar un surtido de terrenos sin edificar que la invaden desde hace décadas.

          El gran número de solares en el casco antiguo es uno de los factores que deterioran más gravemente la imagen de Barbastro, además de conllevar otros problemas como el de la insalubridad. El próximo derribo de un importante inmueble en la calle General Ricardos hará todavía más escandalosa la situación. En realidad, la lista podría ser más elevada, ya que la ausencia de una inspección periódica de las edificaciones podría ocultar otras propiedades susceptibles de engrosarla.

           La política municipal sobre este asunto solo puede calificarse de irrelevante o inexistente. Las únicas actuaciones mencionables se han limitado a adecentar o decorar algunos medianiles con resultados discutibles. Lamentablemente, se ha renunciado a un potente instrumento de fomento de la edificación como es el Registro Municipal de Solares. El Ayuntamiento no debería permanecer impasible ante la especulación de algunos propietarios, que daña la ciudad y, en muchos casos, a ellos mismos. Pero cómo podría exigir a otros lo que él no se aplica. Hay que recordar que el Ayuntamiento, como miembro del Consorcio Universitario del Centro de la UNED, es copropietario de un magnífico solar en el corazón de Barbastro que estaba destinado a la ampliación de las infraestructuras académicas. Abandonado a la chita callando el proyecto, se desconoce cuál será el futuro de este agujero que a ningún visitante le pasa inadvertido.

          En cualquier caso, las medidas no deben ser únicamente coercitivas. Son necesarios incentivos fiscales para el promotor que decida intervenir en un área que presenta más dificultades que otras. Pero todo lo anterior puede quedarse en nada si el Ayuntamiento no apuesta decididamente por realizar o impulsar inversiones públicas de calado que sean capaces de provocar un efecto multiplicador de la inversión privada. La construcción de viviendas sociales en el centro histórico y no en otros emplazamientos tendría que ser una de ellas. 

           Rellenar todos esos huecos y revertir el deterioro del casco antiguo es una tarea de enorme dificultad que exige una estrategia municipal con políticas audaces, continuadas en el tiempo y suficientemente dotadas de recursos. No hay nada a la vista. 

 

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