CARTA A LOS REYES MAÑOS
Por Eduardo Pérez Barrau. Foro B21
El próximo 8 de febrero se celebran las elecciones autonómicas en Aragón. En poco
más de un mes, los aragoneses volveremos a las urnas para elegir a los diputados de la XII
legislatura. Del reparto de escaños y de las mayorías que se formen en las Cortes
saldrá un nuevo Gobierno para la comunidad.
Independientemente del resultado de estos comicios, conviene no hacerse grandes expectativas. La experiencia de
los últimas campañas electorales debería inmunizarnos frente a las propuestas “en
caliente” que los políticos lanzan en mítines y platós de televisión. Una cosa es
el arte de seducir al electorado y otra, muy distinta, la compleja tarea de gobernar.
Que los partidos presenten un proyecto para Aragón no garantiza, ni mucho menos, que sus beneficios alcancen a todo el territorio por igual. No hay nada que asegure que todos los ciudadanos, independientemente de su código postal, pesen lo mismo en los despachos de Zaragoza donde se toman las decisiones.
De esto sabemos mucho en Barbastro, en Monzón y, en general, en todo el Aragón
oriental. Somos el territorio que arrastra el mayor déficit inversor de la comunidad
autónoma: demasiado al sur para beneficiarse de un Plan Pirineos, demasiado al norte
para aspirar a un FITE (Fondo de inversiones de Teruel) y demasiado al este para que
nos toque la “lotería” de PLHUS, Walqas y demás mandangas de las que vive Huesca.
Así pues, aprovechando que en estas fechas se renuevan los deseos de prosperidad
para amigos y familiares, y que todos los caminos de la política aragonesa pasan por
Zaragoza, aquí va mi lista de peticiones para los reyes “Maños”.
Sanidad de calidad: el Hospital de Barbastro debe ser una prioridad real de la política sanitaria
aragonesa. La sanidad en los centros periféricos tiene que garantizar los mismos
niveles de calidad, recursos y dotación de especialistas que los hospitales de las
grandes áreas urbanas.
Vivienda pública: el Gobierno de Aragón debe promover de manera urgente vivienda pública
en los núcleos urbanos de Barbastro, Monzón o Binéfar, así como en el resto del
territorio. Es una cuestión capital: sin vivienda no hay jóvenes, ni familias, ni futuro.
La importancia de la educación: situar la educación obligatoria y la formación profesional en un lugar
prioritario de la acción política. Se deben dotar los recursos necesarios para garantizar
la calidad de la formación, con una especial atención a las necesidades del numeroso
alumnado recién llegado de otros países.
Movilidad ambiciosa: un plan de movilidad con plazos y presupuesto. Es urgente mejorar las conexiones por
tren de Monzón con Zaragoza y el enlace con el AVE en Lérida, además de implantar un
servicio interurbano de bus eficaz que conecte de verdad a las poblaciones del eje del Cinca.
Equilibrio inversor: Zaragoza y Huesca deberían ceder -o, mejor dicho, compartir- algún proyecto
de interés económico con nuestro territorio. Basta ya de que todas las inversiones y las
grandes iniciativas del Gobierno se concentren en las capitales, en Motorland, Aramón,
y demás iniciativas, mientras el Aragón oriental sigue esperando.
La carta a los reyes maños podría ser mucho más larga. Interminable. Hay una enorme
deuda histórica contraída por los últimos gobiernos autonómicos con nuestro
territorio. Es el momento de saldar la deuda. Feliz 2026.


