CONSTRUIR EL SOMONTANO QUE SOÑAMOS
Por Quino Rafel. Foro B21
El Somontano no es solo un lugar en el mapa; es el escenario donde decidimos proyectar nuestras vidas. A menudo hablamos de retos demográficos o económicos como si fueran dificultades, pero pueden ser una oportunidad de construir, juntos, el territorio en el que soñamos vivir. Considero que la colaboración entre instituciones, tejido empresarial, agentes sociales y ciudadanía podría suponer la mayor fortaleza para hacerlo realidad.
En este contexto, Barbastro tiene un papel trascendental. Como capital comarcal, concentra servicios, cultura, actividad económica y social, además de oportunidades laborales determinantes para el conjunto del Somontano. Un Barbastro fuerte y dinámico no eclipsa a sus pueblos; al contrario, es su mejor aliado. Los pueblos aportan la identidad, patrimonio, cultura, calidad de vida y ese ecosistema rural privilegiado que nos hace únicos. Cuando entendemos que somos piezas de un mismo engranaje, la rivalidad desaparece y nace la verdadera cohesión.
En mi trabajo en la Asociación del Polígono Industrial Valle del Cinca compruebo cada día que el verdadero motor de la comarca no son solo sus recursos, sino la energía de las personas que se ilusionan, emprenden, crean y arriesgan. Pero esa energía solo despliega todo su potencial cuando existe un marco de confianza y una colaboración público‑privada real, basada en un liderazgo compartido y sin protagonismos, donde lo público inspire y acompañe a quienes están en condiciones de impulsar cada proyecto. Solo así el territorio puede actuar como un auténtico equipo.
Pero debemos evitar la autocomplacencia: Pensar que ya estamos bien o que hacemos lo suficiente. Esa mirada satisfecha es en realidad, una amenaza silenciosa que nos impide ver lo que sucede a nuestro alrededor y observar cómo otros territorios avanzan con más rapidez, más ambición o más capacidad de adaptación. Necesitamos una mirada amplia y objetiva que nos permita diagnosticar, corregir y construir proyectos transformadores que mejoren la vida de quienes habitamos aquí y fortalezcan la cohesión territorial.
Y aquí aparece una oportunidad estratégica que no podemos desaprovechar: el eje del Cinca.
Este corredor natural en pleno desarrollo, que une comarcas con realidades complementarias, puede convertirse en un espacio de alianzas socioeconómicas que permitan impulsar proyectos colectivos, mejorar infraestructuras y ofrecer servicios de mayor escala para atraer inversión. Nuestras alianzas con comarcas vecinas no son una pérdida de identidad, sino una multiplicación de nuestras fuerzas y una ventaja competitiva.
En este camino, la cooperación público-privada la entiendo como una pieza absolutamente clave. Es la herramienta estratégica que permite activar el potencial del Somontano. Cuando instituciones, empresas, agentes sociales y ciudadanía trabajan alineados, los proyectos ganan potencial, la inversión encuentra terreno fértil y el territorio se vuelve más competitivo. Es, sin duda, el motor de transformación que puede llevarnos al futuro que deseamos.
El Somontano cuenta con unas fortalezas extraordinarias: patrimonio, cultura, turismo, comercio, industria, ubicación estratégica y una calidad de vida excepcional. Pero su mayor fortaleza son las personas: talentosas, emprendedoras, creativas y comprometidas con su tierra.
Una visión holística de la acción pública y el protagonismo de una sociedad activa enriquecen los proyectos y multiplican su impacto. Porque cuando la ciudadanía forma parte del proceso, el territorio avanza cohesionado, avanza más y avanza mejor.
En este marco, la gestión de la participación ciudadana adquiere un valor decisivo y diferencial. No es un trámite, sino una herramienta estratégica para activar a las personas, aprovechar su talento colectivo y garantizar que las decisiones políticas respondan a las necesidades reales del territorio. Por eso es fundamental que nuestras instituciones y responsables políticos reconozcan y aprovechen este enorme potencial contando de forma decidida con la gente: escuchando, incorporando sus ideas, soñando y diseñando con ellos los proyectos que pueden transformar nuestro territorio.
El futuro no es algo que nos sucede, es algo que estamos construyendo ahora mismo. Sentir que somos parte del proceso, que nuestra voz cuenta y que nuestro esfuerzo transforma, es lo que genera verdadera comunidad, fortalece el sentimiento de pertenencia y el compromiso de las personas a la causa común.