In Barbastro
LA BALDOSA ROTA DE LA CALLE SAN RAMÓN
Por Eduardo Pérez Barrau. Foro B21
En Barbastro, la decadencia se manifiesta en algo tan cotidiano como una baldosa rota. No es una metáfora ni una situación puntual. Las baldosas rotas aparecen aquí y allá, en la zona comercial y en las calles adyacentes, a la vista de todos los peatones. Esa baldosa maltratada ilustra, como pocas imágenes, el deterioro del espacio urbano en el corazón de la ciudad.
En la calle San Ramón hay baldosas para todos los “disgustos”: desportilladas por los bordes, melladas en las aristas, sucias en todas sus variantes. Las más desagradables son las manchadas de orines junto a las fachadas y las que rodean los contenedores soterrados.
Algunas baldosas no presentan fisuras visibles, pero han perdido parte de su dibujo y, con él, casi toda su adherencia. Estas piezas erosionadas se las tienen juradas a las personas mayores con problemas de movilidad. Otras tienen unos surcos geométricos por donde se aloja y escurre la porquería. Hay baldosas que, sencillamente, muestran un color indefinido o han perdido por completo el original.
En la calle San Ramón conviven ejemplares de los años ochenta, noventa y dos mil, de distintos diseños y materiales, intercaladas por tramos desde el Coso -las más antiguas- hasta la Plaza del Mercado -las más recientes- El conjunto es un muestrario extraño del urbanismo de épocas pasadas.
Un recorrido turístico por la calle San Ramón ofrece una experiencia sensorial comparable a la del Coso oscense o la calle Alfonso de Zaragoza, pero en sentido inverso. Aquí, la fatiga de los materiales y la decadencia ambiental remite a una ciudad en declive acelerado. ¡Ojo no tropiece!
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