In Barbastro
LA CAÍDA DE CASCOTES A LA VÍA PÚBLICA: ALGO MÁS QUE UNA METÁFORA
Por Fernando Arilla, miembro del Foro B21
Los vecinos de Barbastro asistimos con creciente preocupación a un problema que, lejos de resolverse, se repite con demasiada frecuencia: la caída de cascotes y fragmentos de cornisas desde edificios en mal estado. Por suerte, hasta el momento no hemos tenido que lamentar ninguna desgracia personal, pero la suerte no debería ser el principal escudo frente a un riesgo tan evidente.
En los últimos años se han producido varios incidentes que deberían haber hecho saltar todas las alarmas. En 2019 se derrumbó una vivienda en la Avenida del Ejército Español. En abril de 2023, nuevos desprendimientos en la calle Corona de Aragón obligaron a cortar temporalmente la vía. En marzo de 2024, ocurrió algo similar en la calle San Ramón. Y el pasado sábado, una vez más, en la calle General Ricardos, una zona especialmente transitada por peatones. En todos los casos, el peligro fue real y tangible: trozos de fachada cayendo a escasos metros de quienes paseaban o cruzaban la calle.
El Ayuntamiento anunció en su día la adquisición de drones para inspeccionar los tejados y prevenir este tipo de situaciones, una medida sin duda positiva, pero que a la vista de los hechos no parece suficiente. No basta con detectar los riesgos si luego no se actúa con rapidez y eficacia.
Urge una intervención más decidida: inspecciones periódicas, requerimientos a los propietarios para garantizar el mantenimiento de sus inmuebles, y, si es necesario, la ejecución subsidiaria de las obras por parte del Ayuntamiento para proteger la seguridad pública. No podemos seguir confiando en que “no pase nada”, porque cada nuevo desprendimiento aumenta la probabilidad de que algún día sí ocurra.
Solo la providencia ha querido que hasta ahora no tengamos que lamentar una tragedia. Pero la prevención no puede dejarse en manos del azar.
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