In Barbastro
LA VISITA DEL CONSEJERO
Por Eduardo Pérez Barrau. Miembro del Foro B21
Las declaraciones del consejero de sanidad, ayer en Barbastro, volvieron a poner de manifiesto la enorme distancia que existe entre la visión oficial del funcionamiento del hospital y las condiciones reales en que se desarrolla la atención sanitaria.
La falta de un diagnóstico veraz de la situación del hospital, que sea compartido por pacientes, profesionales y gestores, responde a fines políticos. Este sesgo partidista consiste en escoger las estadísticas y cifras que mejor respaldan el trabajo del Departamento de Sanidad e ignorar aquellas que lo cuestionan. Con esta fórmula de comunicación política no se miente, pero tampoco se dice toda la verdad. Y, por supuesto, no se solucionan los problemas del hospital: solo se aplazan.
En todo caso, la visita del consejero debe interpretarse desde un interés político menos confesable: el de desactivar la campaña reivindicativa de la Plataforma por la Defensa del Hospital. La exitosa iniciativa de la sociedad civil, por lo visto, ya ha puesto nerviosos a los políticos de Zaragoza. El anuncio, durante la rueda de prensa, de la llegada de nuevos médicos al hospital —una promesa que se repite de tanto en tanto— responde al intento de contrarrestar el malestar social que la plataforma ha sabido canalizar.
Toda esta secuencia de acontecimientos refuerza la impresión de que la consejería actúa de manera improvisada, a golpe de urgencia y necesidad. Hay un incendio en la sanidad de Teruel: sale el señor Bancalero a dar explicaciones. Se moviliza la gente en Barbastro: vuelve a salir el señor Bancalero a dar explicaciones. Faltan médicos de atención primaria en Aínsa: más explicaciones del señor Bancalero.
El problema no es, por tanto, la falta de explicaciones de la consejería —ahí están los mil titulares de prensa sobre la sanidad en Aragón en el medio rural —. El problema radica en que la gestión de la política sanitaria no se ajusta a las necesidades de los pacientes ni de los profesionales. Esta desconexión con la realidad es lo que lleva al consejero a afirmar que el hospital tiene cubierta la plantilla en un 92 %. Una ocurrencia política que se desmonta por sí sola si comparamos las plantillas del hospital de Barbastro y del hospital San Jorge de Huesca.
Cuando la noticia de la contratación de nuevos refuerzos para la sanidad en Barbastro se recibe con frialdad por parte de la ciudadanía, es que hay detrás un largo historial de incumplimientos. La confianza no se gana dando ruedas de prensa ni prometiendo la mejor atención sanitaria; se gana con compromiso y con hechos.
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